¿Comer dolor, miedo, adrenalina y tristeza?
Ya llevo mas de un mes en esta nueva vida, al principio era ovo-lácteo-vegetariano, hoy es vegana, tal vez sin darme cuenta e consumido algunos productos que tienen trazas de leche, que lo evitare en el futuro.
Al pensar como encontrar productos que no contengan leche, recordé lo que antes para mi determinara que comprara y consumiera algún producto, las certificación Kosher, ya que en las leyes del kashrut, que dice que alimentos son los permitidos, y debido a la industria de los alimentos actual, existen una infinidad de empresas que certifican a otras empresas en estas cuestiones, la certificación que busco es la que dice “Kosher Parve”, lo que indica que es un elemento “neutro” que no tiene leche, ni mantequilla, ni huevo en sus componentes.
En el trabajo me preguntaron si no se me ha antojado la carne, y la verdad es que no, ni el mas mínimo antojo he tenido, se que a muchos veganos les da asco la carne (por todo lo que hay detrás de su producción), pero es parte de la aceptación a los demás el que no me de asco, me pone triste ver tantas partes de animalitos.
Antes de vivir de esta manera, nuestra dieta de mi mamá, de mi novia, en menor medida de mi hermana, y mis dos sobrinos, y ni hablar de la mía, era balanceada, si comíamos pollo, queso, leche y huevo, cocinados de distinta manera. Hoy lo que comemos es mas variable, pues incluimos quelites, huauzontles, hongos “clavito”, champiñones, setas, acelgas, soya texturizada, flor de calabaza y las hojas del nabo (que nunca había probado, y si, son muy ricas), frijoles, garbanzos, ajonjolí, alverjones, chicharos secos…
Esta nueva manera de comer, me esta haciendo perder peso, me siento mejor, estoy de mejor humor, y me siento feliz al comer de no comer dolor, miedo, adrenalina, y tristeza. En la visión de mucha gente, mi alimentación es restrictiva. No lo es, ya que dista mucho de serlo, es mas bien es selectiva, los vegetarianos, y veganos tenemos un mundo de posibilidades de alimentación, que no causa daño, y es además eco-amigable. Encontré una forma de alimentarme con alegría
Benjamín Sánchez
