Un día de la semana pasada
Cuando salí de la oficina camine frente a un edificio que dice “Grupo Ferrer” en la banqueta, a la salida de un estacionamiento me encontré a un indigente, fascinante, como me imagino que son los justos que hacen que el mundo siga su curso, no me vio hasta que me pare cerca de el y le ofrecí una moneda, que recibió haciendo una mueca de agradecimiento.
Camine por todo Miguel Ángel de Quevedo, llegue a donde está librerías del Sótano, me entró el impulso de conocer The Green Corner
Me imaginaba una tienda tipo boutique (sangrona, y cara como muchas que ostentan vender productos orgánicos) pero es como un minisúper, con no muchas mercancías (tal vez estamos acostumbrados a Wal Mart repleto de cosas, a consignación), claro había algunos productos que me parecieron caros, pero en general había productos en los que se podía uno imaginar “un gran esmero” en su producción y muchos cuidados.
No existe una clasificación rigurosa de productos por sus características (que tal vez, yo haría), pero ahora que lo pienso no se necesita, lo que si noté es algunos productos no tenían toda la información es español (yo hablo y leo español)
Hay productos importados, pero también hay bastantes de origen nacional, lo que me llamo la atención (que no compre) fue el huevo, de origen orgánico, muy diferente a lo que estamos habituados a encontrar pues eran de muchos colores, y formas (no eran cuadrados ni redonditos) pero eran diferentes entre si.
Había venta por pieza a $3.26 c/u, también en docenas, medias docenas. (El huevo que no compraría son los de la marca E’el pues según su página de internet decía algo así -“Nuestras gallinas pasan al menos una tercera parte de su vida al aire libre” Eso hace pensar en ¿2/3 de vida en cautiverio?, pero tal vez me equivoque.
Venden frijol de soya, arroz, lentejas, a granel (pero no hay bolsas para empacarlo, hay que llevar un recipiente) y hay productos embolsados, algunas frutas, verduras, lactéos, cárnicos, harinas de trigo, centeno, leche, yogurt, avena, productos para aseo, de limpieza, tofu, seitan (proteína de trigo), y comida para bebe.
El restauran no lo visite, será seguramente en otra ocasión, no falto, que alguien me ofreciera un minúsculo vaso con una prueba de “yogurth” que yo rechace al principio “Muchas gracias pero yo no tomo lacteós… (en mi mente me decía los veganos no toman lácteos, pero no lo digas por que sonaras sangron)” y la demostradora me dijo
“Esta bebida… es de soya…” mmm era deliciosa y costaba $6 pesos, fui un tonto solo compre dos.
Compre harina de trigo integral, y de centeno, arroz integral, una bolsa de sal, y como no sabía que hay que llevar bolsa compre una azul con una vaca(estampada) para llevar mis cosas y se ha convertido en mi bolsa favorita.
Antes de ir a casa me desvié como 15 minutos caminando para entregar en una farmacia la credencial de uno de sus repartidores perdió por mi casa.
Me gustaría ser un comprador habitual, pero me queda un poco lejos…
Estoy por iniciar un par de proyectos para elevar la venta de seguros, ojala funcionen, ahora no pienso invertir tanto.
Estoy preparando un nuevo cambió en mi vida relacionado con “dejar de consumir cosas y empezar a vivir” (Gracias amor Shoshana por darme ese libro que encontraste en internet) gracias al libro y a las reflexiones de mi mujer veo un problema con nuestra cultura occidental es el creer que necesitamos muchas cosas, para vivir y ser felices, ahora que creo que no es así.
Mi tesis ahí va… me desespera un poco mas que de costumbre
¡Por fin viernes!
Benjamín Sánchez